De redes, enjambres y conglomerados: sitio*TAXI
Durante los años locos, los veintes del siglo pasado, los estridentistas dedicaron poemas y gráficas a la telefonía sin hilos, la TSH o la radio como mejor la conocemos, la cual, por entonces, marcaba su presencia en la ciudad de México. La simple idea de hacer que la palabra recorriera distancias provocaba verdadera euforia entre los miembros de esa vanguardia. El teléfono vino a cumplir ese deseo de manera más práctica, aunque privada, y pasó a ser un dispositivo con un largo historial estético; por ejemplo, en uno de sus óleos tempranos, especie de naturaleza muerta mecánica, Rufino Tamayo introdujo un teléfono como icono centra! Por su parte, hacia 1960, Mathias Goeritz reaprovechó la idea de Laszlo Moholy-Nagy, aparecida en una publicación dadaísta de los veintes: realizar encargos de obra por medio del teléfono. Para Goeritz bastaba con dar instrucciones al carpintero y al maestro dorador y disponer de sus monocromos dorados sin necesidad de emplear las manos. En los ochentas, la vieja red del arte correo, incluía otra modalidad telefónica, el fax, empleado por artistas como Ángel Cosmos en su vertiente accionista del artefax. En el nuevo siglo, artistas como Francis Alys también recurren a la telefonía: a partir de una llamada sin costo en los Estados Unidos, Matrix 145 de Francis Alys permitía recorrer de manera virtual su trabajo. De modo irónico, el artista prescindió del museo patrocinador de la propuesta.
Un objeto que se ha vuelto tan invasor como el teléfono celular, capaz de producir zonas de indistinción entre el espacio público y el privado al grado de irrumpir con violencia en ambos, dispone ahora de un teclado que puede realizar funciones múltiples a distancia. Si en los setentas había que arreglárselas con un voluminoso aparato integrado al automóvil, en los noventas el diminuto aparejo portátil llegó a ser el medio de intercomunicación con el mayor número de usuarios a escala mundial.
"Libre, taxi, libre, one, two, three, ughh"
Hoy, Antoni Abad (1956) emplea las últimas generaciones de telefonía celular inalámbrica como parte de un proyecto artístico proyectado para México: Sitio*TAXI. El artista catalán incursiona desde 1994 en el uso de medios electrónicos, y su propuesta dedicada al taxista urbano mezcla recursos diversos. Por lo pronto, pone en operación un sistema multiforme de estructuras reticulares cuya signo es la movilidad: la trama gregaria de choferes y sus vehículos en estado permanente de desplazamiento, los sistemas de intercomunicación telefónica, los mecanismos de recolección informativa (mensajería y recados de voz), e incluso una instancia final: la red cibernética. Pero no podemos olvidar la trama de apoyos corporativos e institucionales también puesta en juego: Fundación Telefónica, el Centro Multimedia del CNA, base operativa; y el Centro Cultural de España, espacio expositivo. A partir de una convocatoria en prensa al inicio de febrero de 2004, y otra en radio, se llevó a cabo una batería de entrevistas para seleccionar elementos representativos del gremio de choferes cuya tipología extendida nos recuerda de algún modo el lenguaje del sistema colonial de castas, sólo que ahora sin su contenido racial, para colocarse en una terminología relacionada con su legalidad: taxistas de sitio, base o ambulatorios; amparados, tolerados, piratas, legales, bucaneros, corsarios o chocolates.
El número de taxistas participantes se definió a partir del esquema de teléfonos disponibles, veinticinco, aunque se redujeron a diecisiete, dados los celulares en manos de organizadores, más un par con fallas técnicas, el 20 por ciento acostumbrado. La experiencia se llevó a cabo en marzo y abril de 2004, luego de un taller preparatorio.
El ojo, el oído, la voz, la mano, están presentes en el empleo de la nueva tecnología ofrecida por una primera generación de celulares que admite conexión inalámbrica en red, que transmite ráfagas de datos, lo cual acelera la transferencia informativa. De hecho, los mensajes multimediales son enviados por los taxistas a la página en línea con su consecuente edición en tiempo real. Disponen, asimismo,de una variedad de instrumentos como la cámara digital integrada que admite la toma de imágenes fijas (fotografía) o en movimiento (video). Su grabadora de audio permite la captura del sonido directo para luego ser archivado.
El creador colectivo
La inauguración del proyecto en el Centro Cultural España, combinó el concepto de exposición con el de celebración, para lo cual contó con la presencia en vivo del grupo electrónico Wakal, y sus mezclas de pregones y sonidos callejeros, encargado de amenizar el baile. Como recurso ambiental se utilizaron las credenciales magnificadas de los trabajadores del volante adscritos al proyecto, mientras una isla de computadoras permitía navegar por la página, aunque Sítio*TAXI también dispuso de pilas de periódicos analógicos. El artista redujo su presencia al breve comentario inaugural.
Enfocado a los chóferes, el proyecto apostó por un modo de ponerse en red casi instantáneo, y las próximas generaciones de celulares dispondrán aún de mayor celeridad para alcanzar su audiencia. De alguna manera la figura del artista ha mutado con este tipo de experiencias, para convertirse en conector, interfase, facilitador de relaciones, e incluso en promotor de metarrelatos sociales. El viejo papel del creador se trueca hoy en el de un operador de redes, acorde con las nuevas estéticas contextuales o relacionales, pero sin pretensión de autoridad. La producción de comunidad toma el relevo de la obra y de su materialidad mercantil y tiende, más bien, a generar tejidos de intersujetividad que afecten el llamado espacio público.
Un sistema de trabajo con autorías compartidas permite la intervención de los taxistas como agentes de su propia narrativa. Sin embargo, prevalece la idea del equipo organizador. Abad había integrado a otro creador e ingeniero informático, responsable de programar el sitio en red, Eugenio Tisselli, y a Jorge Morales, un sociólogo urbanista con antecedentes de participación en proyectos de arte electrónico, encargado de proporcionar una visión externa, y asesorar ciertos aspectos conceptuales de la propuesta. Este último coordinó a los siete talleristas encargados de editar los canales colectivos que forman parte de la página en red. Cierta modalidad de asamblea permitió la toma de decisiones colectivas, sin interferir con los canales individuales, los cuales sí dependieron de la decisión de cada chofer.
Pese a la vasta experiencia acumulada en nuestro país por los colectivos de artistas a lo largo del siglo xx, queda al descubierto un fenómeno de olvido: los integrantes del proyecto Sitio*TAXI se ven a sí mismos como precursores de una forma de arte grupal sin memoria, un punto cero con la computadora como punto de partida. Tantos años de activismo de los muralistas, los grabadores, e inclusive el fenómeno más reciente de lo grupos se halla fuera del registro de experiencia de los trabajadores del volante, sin embargo, las narrativas y archivos de estos taxistas nos acercan a una modalidad de arte testimonial, e incluso nos hacen recordar ciertos componentes del viejo realismo social. Aun así, cabe resaltar cómo producen una forma de relato multimedial, antes desconocida, así como nuevos aspectos de performática social registrados en audio o video.
La producción de la mirada
Según Antoni Abad la nueva función del creador es establecer puentes, configurar redes, pues en esas acciones subyace lo artístico: estética de la libertad conectiva, de la pura simplicidad en función del uso mediático. La compleja trama hiperespacial para mostrar “lo enredado del mexicano” la maraña de nuestros circuitos de interacción social.
La modalidad con que ahora se experimenta, admite el montaje de textos e imágenes de manera automática. Así, ese gremio tan estigmatizado por los medios de comunicación asume el protagonismo crítico y denuncia el caos citadino con su corrupción policíaca endémica. En un intento por adueñarse de la palabra y de la imagen comienzan a construir otra memoria. Son los chóferes los responsables de realizar entrevistas y recoger los deseos y las ilusiones de sus pasajeros, dentro del esfuerzo por capturar la realidad y publicarla.
Por otra parte, su movilidad es la del reportero encargado de realizar la crónica urbana. Ante la saturación de la ciudad, es la dispersión de los colectivos de emisión a distancia la que permiten vislumbrar una cobertura amplia del acontecer citadino capaz de rebasar el sistema existente. Si algunas estaciones de radio han dispuesto en años recientes de información inmediata, es porque taxistas dotados de celulares les han proporcionado la información, pero la manera de transmitirla fue determinada por la empresa, con lo cual desapareció el testigo.
A partir de la celeridad con que se obtiene la imagen telefónica, se retransmite en forma instantánea. Vemos aparecer así escenas del trabajo cotidiano, como si retornaran las añejas fotos de oficios. Al par del retrato, el nuevo elemento fotogénico es la "unidad'; por lo común un "vocho" retratado en una multiplicidad de encuadres acercamientos. La propensión al detalle se extiende a logos, calco manías, espejos retrovisores, placas, tarjetones, elementos ornamentales de toda especie; sin dejar fuera las señales de tránsito, tan frecuentes como esa iconografía del afecto familiar que llega a incluir los retratos de retratos.
Con una tónica común a la prensa popular de la época de José Guadalupe Posada, las representaciones recogen la contingencia o el acontecimiento de nota roja:
Sucedio un accidente en el cual pude dar primeros auxilios, ya que en mi taxi traigo lo necesario, los patrulleros le hablaron a una ambulancia; de urgencia pero la ambulancia tardo como una hora y en ese tiempo tome las fotos de la persona atropellada, tome foto del carro que lo atropello, Y el señor que lo atropello que esta dentro de la patrulla, y todavía tuve tiempo de contestar algunas preguntas que me hicieron algunos policías respecto al celular que traigo y pude presenciar una infracción. y como ven la ambulancia no llegaba, al fin llego como ven en las fotos, esta es una experiencia que vi y como esta vemos muchas con frecuencia, hasta la próxima. ROSAMARIA
Pero el trabajo de los taxistas también delinea nuevos modos de ver, donde incluso hacen su aparición expresiones más personales, por ejemplo, las tomas anguladas de Pedrín Jr., o sus juegos cromáticos, de contrastes y humor. Y se da el caso de que los recuentos visuales del arte y la arquitectura citadina efectuados por José, contrasten con la crónica sexual inserta en medio de la correspondencia, relato que rebasa el estereotipo del taxista connaisseur de los paisajes nocturnos de la ciudad.
Alegorías en red
Sitio*TAXI, forma parte de una obra e proceso; antes de la experiencia mexicana, con apoyo de la Casa Encendida de Madrid se llevó a cabo Ensayo general, un ejemplo de guerrilla comunicacional o crónica del desalojo de "okupas" llevada a cabo por un equipo de estudiantes equipados con celulares, a partir de lo cual la dupla Abad-Tisselli desarrolló la logística de talleres y el dispositivo de red. La propuesta de trabajar con colectivos Y celulares continuará en Brasil, a partir de otra comunidad, la de los mensajeros motorizados, quienes cargan el sambenito de robar y hasta violar; en esta ocasión, con el soporte institucional de la Pinacoteca de Sao Paulo. Luego quizás Sevilla o Berlín.
Este trabajo realizado en México por Antoni Abad mantiene unidad con el resto de su obra, tal vez por la insistencia del artista en trabajar con seres de alguna manera negados, asociados al temor como fue el caso de los trabajadores del volante, presas de un estereotipo reforzado por los medios de comunicación, y que los reduce al asalto y al asesinato, como si sólo fueran la encarnación de la violencia urbana, y no también sus víctima. En el caso de las sociedades animales, moscas y ratas, Abad más bien recurre al asco, con motivo de sus propios descentramientos identitarios.
Cierta constante en la producción de Abad, tiende a destacar al individuo en colectividad sin perder sus cualidades diferenciales. Con Sitio*TAXI intentó superar la tendencia individualista que caracteriza a ese gremio, al plantear la conformación de canales colectivos, integrados a partir de material reunido por todos los participantes.En su proyecto titulado Z, en cambio, recurre a la mosca, y le otorga un carácter individual, que incluso la diferencia genéticamente del resto de los sujetos de la misma especie. Los comportamientos de cada mosca diferirán siempre, y es esa existencia de códigos únicos la que posibilita establecer los linajes de las comunidades animales desplegadas en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, su grado de implantación a escala planetaria permite efectuar censos estadísticos periódicos de nacimiento y mortandad. En todo caso, el destino de la mosca es parasitar la red global con estrategias multilingües:
Z/mosca/housefly/muscadomestica/mouhe/vlieg/fliege."
Así como Sitio*TAXI, se planteó el desafío de abrirse a la peculiaridad de la mirada de cada trabajador, Z se había centrado en la premisa de que cada mosca posee patrones de conducta diferenciados, una sujetividad tan esquiva como el mismo insecto, cuyos movimientos aleatorios lo transforman en un sujeto inatrapable Y resistente al control.
Bastó añadir a la dirección dedicada a las moscas, http://www.zexe.net. una diagonal y la terminación "taxi'; para dar lugar a un nuevo experimento que diera cuenta de la intercambiabilidad entre sujetos dotados de alta movilidad, fueran moscas o taxistas. Así como Z admite el trabajo de mosca a mosca, en un chat intermoscas, Sitio*TAXI da lugar a la interacción directa entre los propios taxistas, Y entre éstos y los usuarios del servicio. Y no hay un violentar lo humano, sino una identificación del artista con las zonas excluidas de la vida natural y social.
Otro ejemplo se halla en un trabajo anterior de Abad titulado Ego, el cual muestra la capacidad escritural de un enjambre de moscas ocupadas en generar gráficas multilingües, a la manera en que el chofer registra el acontecer urbano. Dicho enjambre conforma la palabra "ego" en diferentes idiomas; trabajo donde confluyen formas y palabras, reminiscencias acaso del padre escultor y la madre escritora.
Conglomerados animales o humanos, taxistas o moscas domésticas poseen, sin embargo, cierta lógica común, se integran en redes y suman elementos móviles, omnipresentes, ya sea que surquen la ciudad en un auto, naveguen por la red, o se desplacen espacio. Al operar como formas de asociación interactiva dentro de la modalidad del arte de redes, la misma red termina por aparecer como terminal utópica de la desregularización comunicativa. En palabras del propio Antoni Abad, la finalidad del proyecto Z es "provocar una reflexión sobre las restricciones con las que se convive en los medios de masa. Es la historia de una imposibilidad. La imposibilidad de atrapar el medio y sus elementos”. Lo producido en la pantalla es una especie de cacería infructuosa con las características de un juego interactivo encaminado a mostrar lo huidizo del nuevo medio.
Ese alto contenido irónico aplicado a la alegoría animal queda de lado cuando los sujetos son humanos. En cierta fase del proyecto dedicad ruleteros, el artista desaparece para abrir la posibilidad de que los propios sujetos que han experimentado la vivencia de entramar otras condiciones creativas continúen el proceso por sí mismos, que no otra cosa es la obra, mientras el artista se desplaza a otra parte del planeta. La base de datos de Sitio*TAXI se erige entonces en posibilidad de éxito.
Las reuniones de cierre mostraron no sólo lo imprescindible del taxista sino el reconocimiento de su potencial creador, cómo proyectarlo a partir de formas asociativas, una ONG, o una AC. El más entusiasta resultó el decano del grupo, don Facundo, a quien no quedaba duda de que disponían de un dispositivo artístico fundado en la propagación, adaptable a cualquier acuerdo grupal.
Tanto las redes, como los enjambres animales o los conglomerados humanos resaltan una condición fundamental, la de la conectividad horizontal. Quizá Z pueda leerse como alegoría de la libre navegación en red,un espacio que escapa del control; mientras Sitio*TAXI opera como un modelo autogestivo del empleo social y creativo de la tecnología.
Enjambres en tiempo real
Quisiera concluir con una situación del orden de las coincidencias. Conforme pensaba en la experiencia del proyecto de Abad, con frecuencia irrumpía una memoria ajena, la de una exposición celebrada semanas antes, La colmena, otra de las reconformaciones de la Colección Jumex, esta vez curada con especial acierto por Guillermo Santamarina. ¿Pero qué había en común con el trabajo de Abad, la presencia de abejas en vez de moscas? Esto no era motivo para tanta terquedad del recuerdo. El uso del insecto como alegoría social quizá haga más explicable la asociación; asimismo, el contacto con lo natural sin ilustrar idea alguna de naturaleza. Las formas hexagonales, fundamento de la tecnología celular empleadas por Abad, también estaban presentes en las celdillas contenedoras de miel -creatividad, energía útil-, en las arquitecturas museográficas previstas por Santamarina, o en sus referencias a los domas geodésicos monumentales de Buckminster Fuller, estructuras de ingeniería orgánica inspiradas en las burbujas de jabón, compuestas por celdillas interconectadas. lncluso Santamarina recurrió a una especie de red, aunque virtual, una trama sonora de intercomunicación animal proyectada por Manuel Rocha Iturbide, y quien, en forma sutil, envuelve la exposición entera. Una secuencia de monitores, mostraba en sus pantallas líquidas, en tiempo real, la febril actividad de una colmena exhibida en el piso superior.
La colmena destaca el hecho mismo de la diferencia como elemento unificador, un sistema comunicativo desjerarquizado, una forma paradójica y contrastante de mostrar el arte, con un fuerte acento urbano. Trasmina asimismo, cierto deslumbramiento, producto de una mezcla de obras en apariencia incompatibles (la gran variedad de modalidades y formatos). Santamarina pudo articular y armonizara en una trama consistente de singularidades, medio centenar de artistas de todo el mundo en representación de una comunidad creativa más amplia. Esta vez, la reflexión e impulso emotivo del curador se concretan en un exceso contenido, casi autobiográfico. Su sino es el futuro como nostalgia, la utopía como recurso melancólico.
Pero volvamos a la iniciativa de Antoni Abad. Tras la euforia inicial de los taxistas, queda suspenso si la experiencia dejará apenas un despojo mediático abandonado en la red. ¿Queda nada más la puesta en escena de un artista en su roce momentáneo con la vida concreta de una comunidad laborante, un efecto temporal de visibilidad, una mera ilusión de socialidad? Sólo un lapso razonable de tiempo dará respuesta a estas interrogantes.
Cualquiera que sea la resultante del proyecto de Abad, nos lega una marca, su manera de prefigurar formas futuras de intercomunicación en el espacio público, su estética micropolítica. La domesticidad que caracteriza a la telefonía celular, en el caso de Sitio*TAXI, logró rebasar la tendencia a la domesticación, tan patente en el caso de los medios televisivos. Un plan tan acotado de transferencia tecnológica puso en operación unidades mínimas y de menor costo para la captura, archivamiento y transferencia de información; acortó la distancia entre la producción informativa y su disposición pública. Este novedoso proceso planteó la desaparición del intermediario que antes condicionaba el producto final; más que la artisticidad de las imágenes o los relatos, el eje planteado por Abad buscó el libre acceso a la información y colocó en el primer plano una disyuntiva, la decisión soberana de una comunidad para continuar o no con un experimento creativo de liberación de la palabra, el sonido, y la imagen.
Francisco Reyes Palma, Revista Curare nº 23, México DF Enero-Julio 2004
(1)Todas las fotografías provienen de la página web de Sitio'TAXI.
(2)Reloj y teléfono, óleo sobre tela, 1925
(3)Aún resulta memorable el Minuphone que la artista argentina Marta Minujin presentó en la galería Howard Wise de Nueva York en 1967; una cabina telefónica que "reaccionaba" de manera diferenciada según el número marcado: efectos luminosos, de humareda, o sensaciones de viento, muros de agua coloreada; distorsión de voz o el hablante proyectado en el piso de la cabina.
(4)Wadsworth Atheneum, Hartford, Connecticut, 2001.
(5)"Mambo del ruletero"de Dámaso Pérez Prado.
(6) Véase "Sitio panorama'; en http://www.zexe.net/TAXI.
(7)Teléfonos Nokia 3650, con adaptadores USB Bluetooth, cuyo espectro radioeléctrico se halla fuera de las bandas de frecuencia que deben solicitar permiso para transmitir, y con GPRS (General Packet Radio Service), tecnología inalámbrica para transmitir datos multimedia a la red con gran celeridad, a partir del teléfono celular.
(8)Comunicado personal de Jorge Morales, 24 de abril de 2004.
(9)Recuérdese que el gremio de taxistas siempre se ha mantenido cercano al radio, como med característico. Aunque como caso específico refiero al programa "Vigilante al volante'; apo do por un corporativo radial que a fines de 2002 distribuyó entre el gremio de taxistas 15 celulares con la anuencia de la instancia de seguridad oficial.
(10)Cada chofer dispuso de su propio canal, bautizado con su nombre de pila, y todos colaboraron para la existencia de un conjunto de canales alimentados en forma compartida, de carácter temático.
(11)Antes que nada, "z" es una unidad mínima de lenguaje, resulta también una forma de vida artificial que depende de estar conectada para existir. Se trata de una inquieta mosca que actúa como agente de la red de computo, a la cual infesta a partir de su propia condición de tecnología de libre acceso. Sin embargo, este insecto también asume formas analógicas, de pegatinas agrupadas en una planilla. Mosca transportada entre las páginas de una publicación periódica o adherida a las monedas que circulan en forma corriente en las tiendas de los museos. Tal es el caso de la participación de Abad en una exhibición en el P.s.1.de Nueva York, en 2003, donde se diseminaron diez millones de moscas adhesivas. Pese a ser una modalidad tecnológica, l es una manifestación de arte público, o de arte de redes y conexiones. Sin olvidar su perfil filosófico, provoca una conciencia de vida maquinal y acaba por transformarse en una forma de relación entre un humano y una entidad simbólica animal, mediada por una pantalla y activada por otra figura zoológica, la del ratón. Véase Etho/ogy of l, Roc Parés, Barcelona, 24 de septiembre de 2002.
(12)Ego fue proyectado en 1999.
(13)Guillermo Santamarina, por varios años ha dirigido un espacio de exhibición oficial, el Ex Teresa Arte Actual, cuyo presupuesto más que virtual impide despliegues como el manifestado por el curador en las instalaciones de Jumex. Resulta obvia la estrechez de miras de nuestras autoridades culturales, la costumbre de dilapidar la capacidad de sus propios cuadros.

